El sol caía a plomo sobre el asfalto, pintando el cielo de un naranja furioso. Con los auriculares a todo volumen, la melodía de Freak on a Leash ahogaba cualquier otro sonido, incluso el rugido del motor que se acercaba a toda velocidad. Ella, una chica de no más de diecisiete años, con el pelo teñido de un azul eléctrico y una mochila des...Read more